Algún día contaré la batallita de cómo, hace ya [demasiados] años, mi empresa “casi” adquiere los activos industriales de una importante empresa andaluza del sector de la energía solar que había caído en desgracia debido a los desmanes políticos a los que estamos tan acostumbrados en esta tierra. El terreno pantanoso de las personas involucradas, las causas y sus consecuencias lo transitaremos en otro momento, pero lo importante de esa historia de abuelo cebolleta era mi notorio interés por todo cuanto tuviera que ver con la energía solar, su generación y la creación de dispositivos que permitieran optimizar o mejorar todo o parte del proceso.
Ese interés no ha decaído con el tiempo.
Transcurridos los años, y a modo de entretenimiento, he ido diseñando diferentes dispositivos para su uso en proyectos de energía solar, lo que me ha permitido tener una visión bastante global del estado de la técnica. No lo voy a negar, una de las principales áreas de mi interés era la relacionada con el propio semiconductor de la celda solar, con su fabricación.
Ocurrió lo que todos sabemos: la irrupción de fabricantes asiáticos, la pasividad de nuestros dirigentes europeos y por extensión de nuestros políticos patrios así como la progresiva caída del precio del silicio y el abaratamiento del coste de fabricación hicieron que dejara de ser una buena idea acometer su fabricación localmente, pero hace unos meses aconteció algo que captó toda mi atención: parte de los activos industriales que pude haber comprado años atrás podrían estar disponibles de nuevo. Desde entonces las reglas del juego no sólo no habían cambiado sino que habían empeorado. Había aún menos actores relevantes en el mercado de la energía solar que se repartían la cuota comercial luchando a brazo partido y sí, has adivinado, seguían siendo mayoritariamente asiáticos.
Lo verdaderamente llamativo de la situación es que, entre el material industrial en liquidación, alguien conservaba algunos prototipos de una variante de captación solar que usaba la técnica HCPV (High Concentrated Photovoltaics) y que formaba parte de los planes a futuro de la empresa pocos meses antes de producirse el dramático desenlace.
Pasé días investigando cómo, el porqué, dónde y el quién esperando poder demostrarme que aquello tampoco merecía la pena el tiempo invertido porque era algo con poco recorrido por exótico, poco implementable/escalable y con demasiados grises en la técnica, pero sobre todo muy difuso en el concepto debido a las vagas explicaciones de quienes estaban involucrados en aquello.
¿Y qué hago cuando algo no me convence o no lo entiendo? Pues eso, manos a la obra.
Con la intención de poner en perspectiva las características que definen un sistema HCPV he decido diseñar una electrónica a modo de “datalogger” que me permitirá registrar diferentes variables que serán comparadas entre las diferentes tecnologías de captación solar donde la prioridad será un funcionamiento inicial básico con una precisión aceptable que irá mejorando según se vuelva más difusa la línea entre las tecnologías comparadas.
El sistema estará compuesto por una sencilla electrónica llamada (SCM, Solar Cell Module) para cada una de las tecnologías de captación solar y medirá Voc (Tensión de circuito abierto), Isc (Corriente de cortocircuito) y temperatura de la celda solar.
Por otro lado existirá un módulo principal llamado (Datalogger Host) que se comunicará vía ModBus RTU con los diferentes módulos SCM instalados en cada medio de captación solar o celda solar. Este Datalogger Host además gestiona un piranómetro que medirá los índices de radiación en el lugar del experimento así como la temperatura ambiente, la velocidad del viento y su dirección. Toda la información captada de cada uno de los módulos SCM será almacenada en un servidor remoto para ser puesta a disposición de quien quiera consultarla gratuitamente mediante una sencilla web que procesará los datos almacenados mostrando las Curvas I-V, el punto de máxima potencia (MPP), el factor de forma (FF), etc. de cada una de las celdas solares objeto de este experimento.
Ese interés no ha decaído con el tiempo.
Transcurridos los años, y a modo de entretenimiento, he ido diseñando diferentes dispositivos para su uso en proyectos de energía solar, lo que me ha permitido tener una visión bastante global del estado de la técnica. No lo voy a negar, una de las principales áreas de mi interés era la relacionada con el propio semiconductor de la celda solar, con su fabricación.
Ocurrió lo que todos sabemos: la irrupción de fabricantes asiáticos, la pasividad de nuestros dirigentes europeos y por extensión de nuestros políticos patrios así como la progresiva caída del precio del silicio y el abaratamiento del coste de fabricación hicieron que dejara de ser una buena idea acometer su fabricación localmente, pero hace unos meses aconteció algo que captó toda mi atención: parte de los activos industriales que pude haber comprado años atrás podrían estar disponibles de nuevo. Desde entonces las reglas del juego no sólo no habían cambiado sino que habían empeorado. Había aún menos actores relevantes en el mercado de la energía solar que se repartían la cuota comercial luchando a brazo partido y sí, has adivinado, seguían siendo mayoritariamente asiáticos.
Lo verdaderamente llamativo de la situación es que, entre el material industrial en liquidación, alguien conservaba algunos prototipos de una variante de captación solar que usaba la técnica HCPV (High Concentrated Photovoltaics) y que formaba parte de los planes a futuro de la empresa pocos meses antes de producirse el dramático desenlace.
Pasé días investigando cómo, el porqué, dónde y el quién esperando poder demostrarme que aquello tampoco merecía la pena el tiempo invertido porque era algo con poco recorrido por exótico, poco implementable/escalable y con demasiados grises en la técnica, pero sobre todo muy difuso en el concepto debido a las vagas explicaciones de quienes estaban involucrados en aquello.
¿Es la tecnología HCPV algo raro y exótico sin recorrido?No sólo no saqué nada en claro sino que tenía muchas más preguntas que cuando comencé a indagar y unas pocas respuestas que no me convencían.
¿Y qué hago cuando algo no me convence o no lo entiendo? Pues eso, manos a la obra.
Con la intención de poner en perspectiva las características que definen un sistema HCPV he decido diseñar una electrónica a modo de “datalogger” que me permitirá registrar diferentes variables que serán comparadas entre las diferentes tecnologías de captación solar donde la prioridad será un funcionamiento inicial básico con una precisión aceptable que irá mejorando según se vuelva más difusa la línea entre las tecnologías comparadas.
El sistema estará compuesto por una sencilla electrónica llamada (SCM, Solar Cell Module) para cada una de las tecnologías de captación solar y medirá Voc (Tensión de circuito abierto), Isc (Corriente de cortocircuito) y temperatura de la celda solar.
Por otro lado existirá un módulo principal llamado (Datalogger Host) que se comunicará vía ModBus RTU con los diferentes módulos SCM instalados en cada medio de captación solar o celda solar. Este Datalogger Host además gestiona un piranómetro que medirá los índices de radiación en el lugar del experimento así como la temperatura ambiente, la velocidad del viento y su dirección. Toda la información captada de cada uno de los módulos SCM será almacenada en un servidor remoto para ser puesta a disposición de quien quiera consultarla gratuitamente mediante una sencilla web que procesará los datos almacenados mostrando las Curvas I-V, el punto de máxima potencia (MPP), el factor de forma (FF), etc. de cada una de las celdas solares objeto de este experimento.
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2026-07-16 08:32:55
Tags: #Proyectos, #HCPV
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