Una PCB (Printed Circuit Board, por sus siglas en inglés) es un componente fundamental en la fabricación de dispositivos electrónicos. Estas placas tradicionalmente de color verde (aunque actualmente se pueden fabricar en múltiples colores) permiten interconectar componentes electrónicos a través de rutas conductoras, llamadas coloquialmente “pistas”, y desempeñan un papel crucial en prácticamente todos los dispositivos electrónicos modernos, desde teléfonos móviles hasta equipos industriales.
Como en casi todos los sectores industriales en España, y por extensión Europa, hemos renunciado a ser actores principales del sector y hemos delegado su fabricación a empresas asiáticas que acaparan el mercado como iremos desgranando en este post. La dependencia de la industria de la producción extranjera de semiconductores ha sido una preocupación particular para el gobierno de Estados Unidos. Así mismo, la Unión Europea identificó los semiconductores como algo necesario para su propia "soberanía tecnológica". La conocida como “Ley Europea de Chips” tiene como objetivo fortalecer la posición de la región dentro del panorama mundial de semiconductores. Pero, ¿cómo afecta esta ley a la fabricación de PCBs? Un adelanto: entre poco y nada como veremos después.
La pandemia, los acontecimientos geopolíticos y la consiguiente escasez de semiconductores han hecho que los gobiernos de todo el mundo sean más conscientes de la importancia de la producción local, y los semiconductores han surgido como un recurso estratégico. Y, aunque importantes, los semiconductores por sí solos no pueden conformar un sistema. Si bien los chips son, sin duda, componentes esenciales de la electrónica, el enfoque casi exclusivo en la industria de semiconductores ha eclipsado, como lo expresa el IPC (la asociación global que ayuda a los fabricantes y proveedores de OEM, EMS y PCB a construir mejores productos electrónicos), los segmentos críticamente importantes del ecosistema electrónico más amplio, incluida la fabricación de PCB y el ensamblaje electrónico (EMS): “La UE solo representa el 2,3% de la producción mundial de PCBs y el 11,5% del ensamblaje electrónico. Revitalizar y hacer crecer estos segmentos es esencial para construir un ecosistema europeo sólido de fabricación de productos electrónicos que garantice la resiliencia industrial, impulse las transiciones gemelas y promueva la innovación europea”, escribe el IPC en un informe reciente sobre la política industrial de la UE.
Los fabricantes europeos de PCB se han convertido, como resultado de la externalización, en fabricantes bastante especializados. Esta especialización se centra en productos con un valor añadido muy elevado, a menudo muy complejos, con requisitos de alta velocidad de entrega o con altos requisitos de fiabilidad y calidad. Esto, a su vez, ha dado lugar a una gran variedad de productos, que a menudo se suministran en volúmenes reducidos.
La escasez de semiconductores puso de relieve lo vulnerables que son tanto Estados Unidos como Europa sin una capacidad de producción interna suficiente, así como lo dependientes que son las regiones de la capacidad asiática. Más tarde, Estados Unidos se dio cuenta de que esto también se extiende a las placas de circuito impreso y presentó la Ley de Protección de Placas de Circuito y Sustratos de 2023, con el objetivo de terminar el trabajo que comenzó la Ley de Chips incentivando la inversión en la industria nacional de las placas de circuito impreso.
Como en casi todos los sectores industriales en España, y por extensión Europa, hemos renunciado a ser actores principales del sector y hemos delegado su fabricación a empresas asiáticas que acaparan el mercado como iremos desgranando en este post. La dependencia de la industria de la producción extranjera de semiconductores ha sido una preocupación particular para el gobierno de Estados Unidos. Así mismo, la Unión Europea identificó los semiconductores como algo necesario para su propia "soberanía tecnológica". La conocida como “Ley Europea de Chips” tiene como objetivo fortalecer la posición de la región dentro del panorama mundial de semiconductores. Pero, ¿cómo afecta esta ley a la fabricación de PCBs? Un adelanto: entre poco y nada como veremos después.
La pandemia, los acontecimientos geopolíticos y la consiguiente escasez de semiconductores han hecho que los gobiernos de todo el mundo sean más conscientes de la importancia de la producción local, y los semiconductores han surgido como un recurso estratégico. Y, aunque importantes, los semiconductores por sí solos no pueden conformar un sistema. Si bien los chips son, sin duda, componentes esenciales de la electrónica, el enfoque casi exclusivo en la industria de semiconductores ha eclipsado, como lo expresa el IPC (la asociación global que ayuda a los fabricantes y proveedores de OEM, EMS y PCB a construir mejores productos electrónicos), los segmentos críticamente importantes del ecosistema electrónico más amplio, incluida la fabricación de PCB y el ensamblaje electrónico (EMS): “La UE solo representa el 2,3% de la producción mundial de PCBs y el 11,5% del ensamblaje electrónico. Revitalizar y hacer crecer estos segmentos es esencial para construir un ecosistema europeo sólido de fabricación de productos electrónicos que garantice la resiliencia industrial, impulse las transiciones gemelas y promueva la innovación europea”, escribe el IPC en un informe reciente sobre la política industrial de la UE.
El 65% de todas las PCB importadas en Europa provienen de China.El IPC estima que la producción anual de PCB en la UE está valorada en aproximadamente 2.000 millones de dólares, o alrededor del 2% de la producción mundial. Esto supone un marcado contraste con la década de 1990, cuando la UE controlaba alrededor del 20-30% de la producción mundial. Hoy en día, hay menos de 180 instalaciones de fabricación de PCB en la UE y la dependencia de la región respecto de China no ha hecho más que aumentar con el tiempo. Según la investigación del IPC, China representa ahora alrededor del 65% de las necesidades totales de PCB de la UE.
Los fabricantes europeos de PCB se han convertido, como resultado de la externalización, en fabricantes bastante especializados. Esta especialización se centra en productos con un valor añadido muy elevado, a menudo muy complejos, con requisitos de alta velocidad de entrega o con altos requisitos de fiabilidad y calidad. Esto, a su vez, ha dado lugar a una gran variedad de productos, que a menudo se suministran en volúmenes reducidos.
La escasez de semiconductores puso de relieve lo vulnerables que son tanto Estados Unidos como Europa sin una capacidad de producción interna suficiente, así como lo dependientes que son las regiones de la capacidad asiática. Más tarde, Estados Unidos se dio cuenta de que esto también se extiende a las placas de circuito impreso y presentó la Ley de Protección de Placas de Circuito y Sustratos de 2023, con el objetivo de terminar el trabajo que comenzó la Ley de Chips incentivando la inversión en la industria nacional de las placas de circuito impreso.
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2024-09-02 10:37:21
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